El cosmólogo Max Tengmark dice que las fórmulas matemáticas crean la realidad.
Los cosmólogos no son pensadores comunes y Max Tengmark no lo es. En una serie de documentos que captaron la atención de físicos y filósofos alrededor del mundo, explora no lo que dicen las leyes de la naturaleza sino sobre el porqué existen estas leyes.

De acuerdo a Tegmark, “todo lo que existe es matemáticas”. En su teoría, la hipótesis del universo matemático, actualiza la física cuántica y la cosmología con el concepto de muchos universos paralelos habitando en múltiples niveles del espacio y tiempo. Al posar su hipótesis en el cruce entre la física y la filosofía, se remonta a la clásica pregunta de los Griegos:¿Qué es real?

El científico prosiguió con su hipótesis, a sabiendas de que tan alocada idea podría perjudicar su reputación. Pero empujado por su optimismo y pasión, continuó adelante.

“Aprendí rápidamente que si me enfocaba exclusivamente en estas grandes cuestiones terminaría trabajando en McDonalds”, dice Tegmark y continúa: “Así que desarrollé una estrategia de Dr. Jekyll y Mr. Hyde en la que, al aplicar para un trabajo, ponía de relieve mi trabajo principal. Y luego, por mi lado, perseguía intereses más filosóficos”. Hoy es profesor en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y tiene una buena reputación entre los mejores físicos del mundo.

En estos días, Tegmark es un hombre ocupado. Con su esposa, la cosmóloga brasilera Angelica de Oliveira-Costa, equilibra la ciencia con la demanda de criar dos jóvenes chicos. El entrevistador es el astrofísico teórico Adam Frank de la Universidad de Rochester, Nueva York.

Max, tú has ganado una reputación por pensar en cuestiones fuera de lo común, incluso para un cosmólogo. ¿Siempre has reflexionado sobre cuestiones profundas como la vida, el Universo y Todo lo demás?
No. Estaba muy confudido de joven. Llegué a eso bastante tarde y no había nadie con quien hablar de filosofía cuando era adolescente. Tenía un amigo en la secundaria que hacía las cosas de forma opuesta a los demás. Si la gente mandaba cartas en sobres rectangulares, él habría hecho sobres triangulares. Recuerdo el pensar:”Eso está bueno. Así es como quiero ser”.

¿Es por eso que decidiste ir hacia la física?
En realidad, mi padre es un matemático y siempre era de alentarme acerca de las matemáticas, pero la física era aburrida en la secundaria. Así comencé a estudiar economía.

Esa fue una elección interesante. ¿Cuándo reapareció la física otra vez?
Un amigo me dio un libro, Seguramente está bromeando, Mr. Feynman (“Surely You’re Joking, Mr. Feynman!”) por el físico Richard Feynman. Era sobre elegir casilleros y chicas. No tenía nada que ver con la física, pero entre líneas decía fuerte y claro “Amo la física!”. No podía entender cómo eso era la misma materia aburrida de la secundaria. Realmente me picó la curiosidad.

¿De qué forma?
Si tú ves un hombre mediocre caminando en la calle del brazo de Cameron Díaz, te dices a tí mismo:”Me estoy perdiendo algo aquí”. Así que empecé a leer las conferencias de Feynman sobre física y estaba como..whoa! ¿cómo no me dí cuenta antes de esto?

¿Así que cambiaste de carrera?
Umm, no. No se paga el colegio en Suecia, por lo que fui capaz de enrolarme en una universidad diferente para hacer física sin decirles que ya estaba estudiando economía.

¿Fuiste a dos universidades al mismo tiempo?
Yeah. Como puedes ver, estaba confundido. Se me complicó en algunos momentos. Tenía exámenes en ambos lugares el mismo día, y tenía que ir en bicicleta realmente rápido.

¿Fue en la universidad donde comenzaste a pensar acerca de las grandes cuestiones?
Estaba tomando la única clase de física cuántica ofrecida y cuando llegué al capítulo sobre las mediciones sentí que seguramente me estaba perdiendo algo.

Te refieres acerca de cómo el observador parece afectar la medición de lo que está siendo observado.
Correcto. Existe esta bella ecuación matemática en la teoría cuántica llamada ecuación de Schrödinger. Usa algo llamado la función de onda para describir el sistema que estás estudiando -un átomo, un electrón, lo que sea- y todas las formas posibles en que el sistema puede evolucionar. La perspectiva usual de la mecánica cuántica es que en cuanto mides algo, la función de onda literalmente colapsa, pasando de un estado que refleja todos los resultados posibles a un estado que refleja sólo uno: el resultado que ves en el momento en que la medición se realizó. Parecía loco para mí. No entendía porqué se suponía que usara la ecuación de Schrödinger antes de medir el átomo, pero luego, al medirlo, la ecuación no aplicaba. Por lo que tomé coraje y golpeé la puerta de uno de los físicos más famosos en Suecia, un hombre en el comité Nobel, pero me hechó. No fue hasta años después que tuve esta revelación de que no era yo quien no lo entendía, era él!

Es un bello momento en la educación de un científico cuando te das cuenta que estas personas en posiciones más altas de poder no tienen todas las respuestas. Por lo que tomaste tus preguntas acerca de la ecuación de Schrödinger y el efecto en las mediciones contigo cuando partiste a los Estados Unidos y tu doctorado en Berkeley
Allí fue donde comenzó todo para mí. Tenía este amigo, Bill Poirier, y pasamos horas hablando sobre ideas locas en física. Me ponía nervioso porque yo argumentaba que cualquier descripción fundamental del universo debería ser simple. Para molestarlo, decía que podría haber un universo entero que fuera nada más que un dodecaedro, una figura de doce lados que los Griegos describieron 2500 años atrás. Por supuesto, sólo lo estaba embromando, pero luego, cuando pensé más en ello, me emocioné acerca de la idea de que el universo fuera realmente nada más que un objeto matemático. Eso me dejó pensando que cada objeto matemático es, en un sentido, su propio universo.

Desde el comienzo intentaste publicar esta idea radical. ¿Te preocupaste acerca de si afectaría a tu carrera?
Anticipé problemas y no envié hasta haber aceptado una cita posdoctoral en la Universidad Princeton. Mi primer paper fue rechazado por tres revistas. Finalmente conseguí una un reporte de buena referencia de Annals of Physics, pero el editor lo rechazó por ser muy especulativo.

Espera…eso no se supone que ocurra. Si un referí gusta de un paper, usualmente es aceptado.
Eso es lo que pensé. Fui afortunado en ser amigo de John Wheeler, un físico teórico en Princeton y uno de mis mayores héroes en física, quien recientemente falleció. Cuando le mostré la carta de rechazo, él dijo:”Extremadamente especulativo? Bah!” Luego me recordó que algunos de los papers originales de mecánica cuántica también fueron considerados extremadamente especulativos. Por lo que escribí una apelación a Annals of Physics e incluí los comentarios de Wheeler. Finalmente, los editores lo publicaron.

Aún así, no era tu medio de vida. Hiciste tu doctorado y postdoc en cosmología, un tema totalmente distinto.
Es irónico que mi protección para estos intereses más filosóficos fue la cosmología, un campo que usualmente fue visto como excéntrico también. Pero la cosmología se fue gradualmente más respetable porque la tecnología informática, del espacio y de detección se combinaron para darnos una avalancha de fabulosa información acerca del universo.

Hablemos de tu esfuerzo por entender el problema de la medición al proponer universos paralelos -o como los llamas en total, el multiverso. ¿Puedes explicar universos paralelos?
Hay cuatro niveles distintos de multiverso. Tres de ellos han sido propuestos por otras personas, y yo añadí el cuarto, el universo matemático.